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                                                Óleo sobre tela
“Según la interpretación de una amiga Cuando pinté este cuadro hice explícito  mi deseo de ser madre.”

Estoy convencida de que la Mayoría de las Mujeres desea ser madre “explicita o implícitamente”. Y no es necesario ni hablarlo, ni pintarlo. No es necesario manifestarlo.

Es un tema de condiciones y emociones privadas.

No es de edad, no es de circunstancias nada más.

Es de entrega, es de amor, de generosidad. Es muy simple y complejo a la vez.

Para todas las que ya pasamos los 30 años, sólas, en pareja, casadas o divorciadas; los mandatos, el de ser madres, y de serlo como las reglas lo indican, son miradas y dichos que comienzan a ser una carga cada vez más pesada de llevar.

Reconozcámoslo o no. En la mayoría de los casos no se debe a urgencias o rollos propios, sino justamente a esas presiones externas de las que no podemos escapar: “Los mandatos.”

Ser mujer no es fácil, ya lo sabemos de sobra, ya lo aceptamos, ¿qué otra alternativa tenemos? Con sus ventajas y sus desventajas, lo experimentamos desde chiquitas, es lo que somos, y a Dios gracias.

Pero aún asi, en la batalla por superar nuestras propias frustraciones, inseguridades, etc, etc, cuando parecemos ir ganando confianza, la sociedad siempre se encarga de recordarnos lo que nos falta para ser completas, para desempeñarnos mejor, En que fallamos. Como si hubiera formas de ser o hacer mejores que otras, mujeres mejores que otras, cuestionables o modos de pensar y vivir …

Aún no soy madre, seguramente lo seré cuando tenga que ser, a pesar de que amo los niños y los disfruto, no me desespero esperando. Quizás porque creo que cada momento de nuestra vida es único e irrepetible, y como tal, malgastarlo en hacernos problema por lo que no tenemos o no somos, o cualquiera sea el motivo, nos impide disfrutar de lo que sí tenemos, y de lo que sí logramos ser, de lo que alcanzamos, por poco o mucho que opinen los demás.

Para las que son madres, las que se culpan por dejar a sus hijos para ir a trabajar. Que se culpan porque no les alcanzan las horas del día para realizar las mil y un cosas que se imponen hacer bien. Las que se culpan por sí y para sí, por el padre, los abuelos, las maestras, los compañeros del colegio del nene que son crueles con él, etc, etc ¡Chicas relajen un poco! “Todas lo hacemos lo mejor que podemos .”

¡Basta de buscar a Nemo! … ¡Esta a salvo!

“Yo ahora entiendo a mi mamá”.
Aunque muchas veces pareciera que no nos entendemos, la entiendo.
Y la entiendo desde lo más profundo de mi corazón. Porque soy mujer y ahora me pasan cosas que le han pasado, por eso puedo reconocerme en sus miradas y en sus actitudes.

Llega el día en que todos comprendemos. Tarde o temprano llega.

Hace poco leia una nota típica de las del día de la madre que quieren enseñar ejemplos a seguir: “Modelos de madre”. Analizaba tres miradas sobre la maternidad, donde una especialista afirmaba que “Es necesario dejar de ser hijas para poder ser buenas madres”. Caso contrario, se transfiere la relación con nuestra madre a la que tenemos con nuestros hijos”

¡Basta de Modelos a seguir! No lo comparto. Siempre nos vamos a equivocar.
Nunca se deja de ser hija, como nunca se termina de ser madre. Son vínculos indestructibles y necesarios, para bien y mal, y por mucho que les pese, o nos pese, así transcurre la vida …

Y llega un momento en que entendemos de qué va la cosa un poco más, por la sencilla razón de que crecemos. Y esto también les sucederá a nuestros hijos.

Seguramente retrocederemos en el tiempo, y haremos cosas que nos hicieron y odiamos más de una vez. Entónces, esas miradas acusadoras, desafiantes, o desaprobadoras de nuestros referentes femeninos: madres, abuelas, tías, amigas,  también serán las nuestras. También son las nuestras, aunque nos cueste hacernos cargo y vernos como ellas.

Para éstos casos, siendo concientes de cuando sucede y no es bueno, mi truco es aplicarme un “autocorrectivo” o un “reseteo de Hdp” ¿Cómo? Mordida de lengua, cambio de tema, o un beso que cierra boca, y a otra cosa Mariposa.

¡Quién este libre de este mal siendo mujer, que tire la primera piedra!

Lo que quise decir con mi cuadro  fue  que todos nadamos sólos en un mar de vida, donde cuando algunos dan la vuelta, otros se estan gestando (esto significaba el cuadro, y se lo regalé a mamá)

Ahora a todas las madres, y a las que no lo son biológicamente  pero lo son  de alguna otra forma, les regalo una frase que me marcó desde que aprendí a leer porque la tiene mi tía Silvia, alguien que quiero mucho, en un póster colgada en su casa.

¿Te pesan las personas?
No las cargues sobre tus espaldas
Llévalas en tu corazón “
Heldy Camona

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